Entradas

Mostrando entradas de octubre, 2017

Alma siamesa

Imagen
A veces el cosmos te regala un alma siamesa, una persona que camina pegado a ti sin que puedas verla y que comparte contigo las mismas distorsiones, los mismos miedos, las mismas ansias, la misma pasión. Puede que ese encuentro sea fugaz y como lo sabes, intentas retenerlo como quien lee apresuradamente un capítulo más de un libro que quiere devorar. 
Seguramente fue tan efímero que ni siquiera dio tiempo a que vuestros demonios se entendieran o quizá un encuentro suspendido en el aire no permitió que los ojos hablasen. Una noche alargada con miedo a dormir sabiendo que este no es tiempo para los soñadores. 
Y otra vez pensar en el destino [post antiguo ¿Y si todo estuviera escrito?], otra vez pensar que el fin de todo estaba escrito incluso cuando nace.

Solo te doy un consejo: si alguien está apuntando al cielo, no seas tonto y no mires el dedo. Acepta que esta vida es un ensayo para una obra que jamás se estrenará, puedes equivocarte, se te permite. 

@Ohihane

Mi baile maorí

Imagen
En las islas del Pacífico Sur hay un grupo de etnias repartidas por un montón de islas que nadie recuerda que existen. Polinesia, polis nesos, muchas islas. 
Lo que nos contó el capitán Cook (navegante, explorador y cartógrafo británico del siglo XVIII) tras sus viajes al otro lado del mundo fue que las tribus que allí habitaban bailaban con gestos amenazantes antes de la batalla. El Haka. Cuenta la leyenda que este baile maorí tiene su origen en el dios Ra quien tenía dos esposas, "la esencia del verano" y "esencia del invierno". Al yacer con la del verano tuvo un hijo, Tanerore, quien al sacudirse al nacer llenó sus tierras de luz de verano.  A pesar de que hoy me contaras una historia de aeropuerto me gusta más la que cuenta que fueron las mujeres maoríes las que hicieron este ritual por primera vez cuando acudieron en busca de un hombre acusado de matar una ballena y del que solamente sabían que tenía una espantosa dentadura. Con su baile exagerado pretendían que…

Qué difícil dar tantas vueltas

Imagen
¿Te acuerdas? ¿Te acuerdas cuando girábamos una y otra vez? No tenía miedo porque sabía que no me soltarías. Hay veces que no puedo recordarlo y me siento perdida, girando sin control, sola ante una vida que no entiendo, una vida a la que intento dar un portazo, pero no puedo.  Tengo miedo a olvidar todo. Tengo miedo a no recordar cuál era camino a casa.
Por mucho que quiera quedarme agazapada bajos las sábanas, el mundo sigue ahí fuera, esperando a que yo le dé un mordisco. Y seguro que juntas se lo daremos. Valiente descerebrada, siempre arrancas de mí una carcajada traicionera bañada en vino blanco. Porque sé que no habrá reproches por tu parte, porque sé que si me miras me ves a pesar de que el agua me esté cubriendo. Vamos a contar que hemos aprendido a caminar por este mundo aunque gire tan deprisa que queremos precipitarnos. 
Tan amargo ha sido el último trago que ni siquiera sé si tengo fuerza para no abrazarme a la tristeza, pero creo que por una vez voy a intentar ser valiente,…