Entradas

Mostrando entradas de noviembre, 2016

Rompiendo esta ciudad

Imagen
Lo dijeron tus cartas, habría nuevas amistades, y no sé si fue el 7 de copas o el 6 de bastos, pero el destino se abrió paso y el pronóstico se cumplió. 
He aprendido a marchas forzadas que la soledad puede ser terapéutica cuando es elegida, pero tremendamente cruel cuando es impuesta. Esto es seguramente porque a lo de 'sentirse solo' le dotamos de un envoltorio emocional negativo pero nuestra propia sustantividad no es este agujero en el que somos capaces de zambullirnos. El hombre primitivo ya se movía en comunidad por eso cuando vamos perdiendo compañeros de juego intentamos autoconcienciarnos mediante la abstracción personal o buscar esperanza en un tercero (ese que dicen que lo puede todo). 

Mi soledad no es eso que me hace querer romper esta ciudad en mil pedazos, sino que lo he convertido en ese yo que nadie más conoce y que es impenetrable para los demás, en el que soy totalmente libre y me permito todo. Solemos entender la soledad como el estado de no estar acompañado …

Empatía, cualidad enfermera

Como enfermera me han enseñado la importancia de tener empatía hacia los pacientes, de ponerme en su lugar para poder comprender su realidad estando libre de prejuicios. Así podemos comprender su sufrimiento y hacer un abordaje terapéutico mucho más completo, manejando todas las esferas del paciente: la física, la emocional y la social. 
Yo les explico a mis pacientes por qué me río tanto e intento bromear. Porque si absorbo toda la información sobre el sufrimiento de todos ellos se produce en mí un desgaste emocional que no puedo sostener, aunque creo que eso a veces, me hace parecer despreocupada y lejana. 
En la sala de espera, cuando tú eres la paciente, observas mejor a quienes están allí, nerviosos como tú, esperando contarles al médico su malestar. Dentro te sientes tremendamente vulnerable. Una cortina te parece más bien poco para guardar tu intimidad cuando se abren puertas y pasa gente de un lado para otro.
Después las pruebas con un camisón ridículo y unas calzas para no manch…

Salamanca, la pequeña Roma

Imagen
- Aita, ¡qué bonita es Salamanca! - ¡Pero si has estado muchas veces! - Ya, pero no me acordaba bien...
Entre colinas descansa desde hace siglos una ciudad que, por su belleza, es conocida como 'La pequeña Roma'. No se puede entender la vida de esta ciudad sin universidades, ranas y catedrales. 
Me muevo revoltosa entre sus muros pensando en Unamuno, Lope de Vega o celestinas. Quizá mis abuelos pasearon por el Huerto de Calisto y Melibea y ahora soy yo quien lo hace, recordando que tras la visita a la catedral caí frente a los recuerdos: La calle Tentenecio. 

Nos contó mi abuelo su historia: "Iba San Juan de Sahaún caminando por esta calle cuando se cruzó con un toro que se había escapado del mercado de ganado envistiendo a cuantos con él se cruzaba. Entonces el santo le gritó: ¡tente, necio! y el toro paró". Obligada foto y obligado el compartirla aunque duela. 

La rana tapada por una lona. Aquí nacieron todas mis ranas, esas que ahora acompañan mis desvelos. Pero sí esta…