El emperador y su abuela

Este blog seguramente es consecuencia de una situación personal complicada, un período de mi autobiografía en la que solamente me apetecía bajar la persiana de la habitación y meterme en la cama para ver la vida pasar. Y las ideas absurdas y las que no lo son tanto rebotaban en mi cabeza y no me dejaban ni dormir. Como dice mi amiga "la filósofa" un momento en los que "te dan un guantazo y te dejan mirando hacia otro lado y durante ese ciclo solamente estás intentando volver a mirar hacia adelante". (Un apunte: estoy haciendo un esfuerzo por escribirlo en pasado).

Bien, pues en ese momento tan trascendental de mi existencia es cuando conecto con Carlos I de España y V del Sacro Imperio Germánico. Fue a través de la serie emitida por RTVE. Necesitaba series que me evadieran, que me hicieran interesarme por cosas que nada tuvieran que ver con mi propia vida y así fue como caí en el acierto de engancharme a series como Isabel o Carlos I el rey emperador. 

¡Carlos I tenía una relación sentimental con su abuelastra! Por el principio y para quien no lo sepa, Carlos I era hijo de Juana la Loca y Felipe el Hermoso y a su vez nieto por vía materna de los Reyes Católicos. Cuando muere la Reina Isabel la Católica (un verdadero drama en la ficción) el Rey Fernando el Católico vuelve a contraer matrimonio con una mujer llamada Germana de Foix, ¿Y de dónde sale este personaje? De Foix, Francia. 




Cuando llega a España el Rey Carlos I con 17 años (quien había sido educado fuera de las fronteras de los Reinos de Castilla y Aragón) conoce a su abuelastra que ya era viuda de su abuelo y que por aquel entonces contaba con 29 primaveras. Ahí es donde comienza el culebrón con una hija bastarda de por medio. 



Como toda la Corte ya sabía del romance y para limpiar la imagen de "el César" se acordó un matrimonio entre Germana de Foix y Juan de Brandenburgo-Ansbach para poner así fin a los rumores sobre Carlos y su abuelastra. Pero esta mujer, que ya tenía una hija de "su nieto", vuelve a enviudar y le tienen que volver a concertar un matrimonio con el Duque de Calabria. Y todo esto para terminar muriendo con 49 años. Un drama.

¿Y cómo termina la historia? No termina, aún se sigue escribiendo desde unos juzgados en Palma de Mallorca.

@Ohihane

Comentarios

  1. Cortar partes de muertos o cortar al muerto en partes para encajarlo en el cubículo receptor.
    Eso me recuerda a un libro del que me han hablado -lo siento, esta vez no puedo recomendártelo de primera mano porque aún no lo he leído, pero me fío ciegamente de quienes me han hablado de él. Seguro que te gusta porque es sobre la I Guerra Mundial-. El libro se titula Au revoir là-haut (Nos vemos allá arriba), de Pierre Lemaitre.
    Una de las situaciones que narra -sin ánimo de reventar la historia- es una práctica aparentemente bastante habitual durante la IGM, que consistía precisamente en cortar al muerto en partes para que encajara en el ataúd -cuanto más pequeño, mejor- y así poderlo repatriar a un bajo coste.
    Creo que el cinismo es uno de los muchos rasgos que caracterizan al ser humano.
    El libro fue galardonado con el Premio Goncourt de literatura francesa, equivalente al Nadal o el Planeta españoles.

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  2. Uyyysss... Escribí mi comentario en la entrada equivocada. Quería responder a Duquesa de Alba de Tormes. Mil perdones.

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  3. Ya me dí cuenta. No pasa nada. Que por cierto en otro sitio leí que cuando murió la mujer de Carlos I, Isabel de Portugal, decidieron llevar su cadáver a Granada y con los calores y esas cosas los restos deberieron de llegar en un estado de casi putrefacción. Al tener que demostrar que eran los restos de la emperatriz, Don Francisco de Borja dijo: " No puedo jurar que esta sea la emperatriz, pero sí juro que es su cadáver el que aquí ponemos ... juro también no más servir a señor que se me pueda morir".

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