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Te he visto llorar

Nunca te había visto llorar, quizá alguna lágrima borrada con la mano si la película lo propiciaba, pero nunca con esa sensación de ahogo que provoca la congoja en la garganta. ¿El motivo? Todos, de hechos nos sobran. 
Te he mirado, aguantando mi llanto, sabiendo que si lo dejaba salir quizá no lo podría volver a encerrar, queriendo recordar cada segundo, queriendo almacenar en mi mente este momento de fragilidad, porque aunque lo niegues, tú también lo sientes, el miedo.

Gino Bartali ha sido tu excusa. Su historia es la culpable de que siempre recuerde 3 minutos de nuestra vida. Este ciclista italiano es considerado el sexto mejor ciclista de todos los tiempos. Cuando el mundo miraba al cielo esperando a que cayera fuego, este ciclista viajaba con su bicicleta por las carreteras italianas entrenándose para ganar por orden del Duce en la vecina Francia. La prensa de la época lo catalogaba como un deportista afín al fascismo pero nada más lejos de la realidad. Católico convencido, ayu…

Adiós con puntos suspensivos

Llevo días sin escribir, llevo días aprendiendo a decir adiós.
Sabes que te has hecho mayor cuando comienzas a despedirte de personas, de proyectos, de recuerdos.... Y no me refiero a esa despedida con esperanza, sino una despedida real, sabiendo que nunca más volverá. Decir adiós es difícil y no siempre lo hacemos  porque preferimos ser infelices en compañía que reconocer la pérdida. 
Decir adiós es poner un punto y aparte, es mirar al futuro sin esperar que te den la mano, saber que puedes volar sola aún a riesgo de caer y que nadie estará para recomponer tus alas rotas. Mirar al final, enfrentarnos al hecho de que, en el momento en que algo nace también comienza a morir.
Ahora prefiero saborear el amargo sufrimiento en la boca que permitir que me sueltes. No conozco otra cosa que el llanto nocturno, que el pataleo y la incomprensión, y no sé si quiero conocerlo. Por eso hoy te digo que el adiós será con puntos suspensivos. Esperaré a que vuelvas, y lo harás con tu mirada azul cant…

Condenados a odiar

Seguramente el hombre esté condenado a ser un lobo para el hombre, lo dice la historia pasada y la historia reciente. Condenados odiar a los que nos dicen que odiemos, ahora nos toca odiar a "los moros". 
Desde nuestro púlpito de la correcta moral nos quejamos de que: “El así llamado estado se ha transformado en el refugio donde estas sabandijas pueden enriquecerse desenfrenadamente”. Esta frase la he escuchado y leído estos días a todas horas, y la verdad es que da miedo pensar que la dijo Adolf Hitler. Qué extraña manía con pensar que somos una raza superior... 
Dijo Miguel de Unamuno que “el fascismo se cura leyendo y el racismo se cura viajando”, y así es, porque no diferenciar un marroquí de un paquistaní de un indio... en estos tiempos parece peligroso. No somos mejores por ser europeos, somo seguramente le vergüenza de la historia, llevamos a nuestras espaldas los mayores horrores contra iguales que uno se pueda imaginar. 
En días como hoy he leído que los Reyes Católico…

Carta a un dios

Dios, Alá, Ngai, Visnú, Yahveh o como te llames. ¿Qué clase de castigo has preparado para mí? Creo que lo estoy empezando a descubrir. 
¡Oh! Dios omnipresente, todomisericordioso, omnipotente y omnisciente, ¿por qué se dice de ti que eres omnibenevolente? 
Si el consuelo se encontrara en la fe, si los rezos mitigaran el dolor, las iglesias estarían llenas, pero cada vez están más vacías, porque la sinrazón de cuanto nos rodea hace que nos preguntemos continuamente ¿este era el plan?. 
Hubo un momento de mi vida en la que pensé que si apretaba los puños, rezaba, imploraba a no sé qué dios que se apiadase de mí, en algún momento todo cambiaría. Rogaba a Dios que aflojara un poco la soga, pero no, la siguió apretando. 
La gente creyente me dice que me está poniendo a prueba, yo me descojono de sus pruebas y ahora solamente pienso ¡te reto! estaré preparada para lo que venga. Y si algún día nos vemos las caras, si es verdad toda esa historia del cielo, de un mundo mejor en no sé dónde, al men…

Amar hasta la eternidad

Miluji tě, Ich liebe dich, I love you, Я люблю тебя, ti amo, nakupenda, te quiero, maite zaitut...
Hay quienes dicen que el amor es eterno, que se mantiene en el tiempo. Mienten. Mor deriva de mortem que significa muerte, por lo que a-mor sería "sin muerte" así que la misma palabra encierra la creencia de que el amor perdura hasta la eternidad. ¡Ja!.
Conocemos muchos tipos de amor y solamente uno es el que hace que se pare el tiempo cuando lo sientes, ese es el amor que se siente por un hijo, un amor que no se mendiga, que está ahí, imperecedero. 
Amor de la raíz indoeuropea -amma que era la voz con la que los niños llamaban a sus madres. Es curioso que en euskera se utilice esta forma para llamar a las madres. La misma palabra pone de manifiesto que el amor solamente tendría entidad cuando se siente entre un padre/madre y un hijo. 
Lanzar esas palabras al viento no es gratuito, porque cuando las gritas sin sentirlas estás castigando a la otra personas a la más cruel de las cond…

Enfermeras nazis

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Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, se llevaron a cabo diversos juicios que intentaron publicitar un falso castigo a quienes habían colaborado con el régimen nazi, pero en realidad no fue así. Miles de personas habían participado en las nefandas políticas de exterminio. Toda una sociedad había mirado hacia otro lado, no solamente con el silencio sino ejecutando con sus propias manos actos terribles que jamás fueron castigados. 
Más de trece millones de mujeres militaron activamente en el partido nazi. Este dato puede parecer baladí, pero adquiere importancia si tenemos en cuenta el contexto social en el que se desarrollaba la labor de muchas en esa época. Quizá, con la justificación de participar en el empoderamiento de la mujer en los procesos de toma de decisiones de aquel momento, de hacerse valer como piezas clave del propio sistema o simplemente por ser depositarias de una maldad inconmensurable, muchas de estas mujeres mancharon sus manos y su alma de sangre.  Y entre esas mu…

Quererme

Me he pasado media vida queriendo ser quien no era, intentado agradar a los demás y sin preocuparme por agradarme a mí misma, haciendo verdaderos esfuerzos por ser perfecta. No lo soy, y me da igual. El desengaño me ha servido como la mejor de la medicinas. Nadie me va a querer con tanta fuerza como puedo llegar a quererme yo a mí misma y es difícil aceptarlo.
En la mayoría de las ocasiones valoro mejor las cualidades de los demás que las mías o expongo mis virtudes buscando el piropo de alguien cuando en realidad no necesito el aplauso de nadie, es una cuestión de falta de confianza y seguro que de eso venden en algún lugar.
Ahora me muevo en un optimismo moderado, me cuido y me mimo porque pienso que cuando todo falle, cuando lo inevitable me atropelle me necesitaré y entonces me tendré a mí misma. Y será suficiente, lo sé. 
La realidad, mi realidad, la puedo modificar en cualquier momento, solamente tengo que moldear mis pensamientos hasta conseguir que mis experiencias y mi 'y…