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Viajando al futuro

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Según Einstein mi deseo de poder ver mi propio futuro sería posible. Intento comprender la teoría de la relatividad especial o la paradoja de los gemelos que dice que si dos personas se separan y una de ellas hace un viaje interespacial a velocidades cercanas a la de la luz, al regresar el viajero sería más joven que el que no viaja y por tanto según esta teoría uno habría viajado al futuro. O quizá encuentre alguna vez un agujero de gusano con atajo a través del espacio y del tiempo. 
La incertidumbre ante los acontecimientos del futuro nos genera una ansiedad que llaman "anticipatoria" que se acentúa en personas como yo, esas que queremos tenerlo todo bajo control y que no dejamos que la improvisación tome las riendas. Pero la vida no suele ser previsible. 
La vida es un cambio constante, personas que van y vienen, otras que se quedan y nos acompañan en nuestra aventura, futuro fruto de las decisiones, remordimientos por los errores, sorpresas sin espera o viajes sin receta…

Un sueño dentro de un sueño

¡Toma este beso sobre tu frente! Y, me despido de ti ahora, no queda nada por confesar. No se equivoca quien estima que mis días han sido un sueño;  Aún si la esperanza ha volado  en una noche, o en un día,  en una visión, o en ninguna.  ¿Es por ello menor la partida?  Todo lo que vemos o imaginamos  es sólo un sueño dentro de un sueño. [...]

Un sueño dentro de un sueño A dream within a dream Edgar Allan Poe, 1849.

Las cosas importantes de la vida son como granos de arena que nos empeñamos en mantener en un puño y que inevitablemente se escapan entre los dedos. Pero, ¿qué es lo importante? Un beso en la frente nos hace despertar de lo que creemos que fue un sueño y nos acerca a la realidad de un viaje entre las nubes. Eso que nos hace sonreír a lo mejor es parte de la fantasía y puede desaparecer en la incertidumbre del despertar.
Y hoy, ahora, creo que todo es un sueño lúcido, en el que sé que estoy soñando y me permito por unos instantes elegir qué quiero que suceda, qué quiero vivir. Un momento e…

Brujas y brujillas

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Existe un lugar en el que nos podemos transportar a la Edad Media. Brujas, al norte de Bélgica, es una ciudad con una belleza singular... Su nombre en flamenco es Brugge que en este idioma significa "puentes". Pero entonces ¿por qué su traducción al castellano es "Brujas" y no "Puentes"? ¿A caso en esa ciudad de muelles, barcos y agua vivían muchas brujas? La respuesta es no.  La traducción al castellano del nombre de esta ciudad se debió producir en la época en la que este territorio perteneció al Imperio Español. Se buscaba una palabra castellana que fonéticamente fuera parecida para que todos los castellano-parlantes pudieran recordarla.  No sería extraño pensar que en dicha ciudad hubieran vivido alguna vez esas temidas brujillas, esas que con su risilla de entredientes hacen creer que serás objeto de un embrujo. Ese miedo y la histeria colectiva que se propagaba por los pueblos hacía que las herboleras (Toti Martínez de Lezea), pelirrojas, curanderas …

Te contaré una mentira

El engaño se utiliza en muchas ocasiones para proteger a alguien de los peligros que creemos que le supondrá la verdad. Pero la mentira hace que cuestionemos todo lo que hasta ese momento habíamos considerado real: sentimientos y emociones, recuerdos y vivencias.
La mentira duele, aunque queramos adornarla de un absurdo "lo hice para protegerte". Cuando mentimos a alguien le estamos diciendo que lo que construimos se cimentaba sobre un castillo de naipes endeble y frágil que puede caer en cualquier instante. 
Supongo que todos preferimos que nos digan la verdad y ya decidiremos nosotros si nos duele o no. Al fin y al cabo la mentira nos dolerá cada vez que la recordemos. 
Pero a veces decimos la verdad y nos sentimos peor que si hubiéramos mentido. Por nuestro marcado carácter social, todos tenemos la necesidad de confesar nuestros desvelos a un tercero, un amigo, un confidente. Pero la información es poder, y cuando sabemos que otra persona sabe algo que no queremos que se sep…

Liédena tuvo una mona

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La foz de Lumbier tiene otra perspectiva, hasta ahora desconocida para mí, desde Liédena. Este municipio de 300 habitantes cercano a Sangüesa atestigua el paso de los romanos por esa zona con los restos de una villa romana de más 2000 años de antigüedad. Restos de mosaicos y termas que se pudieron disfrutar hasta el siglo IV cuando seguramente el asentamiento fue destruido en alguna contienda.
Paseo por sus calles respirando lo que parece el polvo de una cantera cercana que seguramente supondrá una nueva foz no lejos de la natural. Y desde la Iglesia de Santa María de la Asunción creo proteger el pueblo. En sus muros se puede ver el paso de los siglos, con reformas y ampliaciones. Un pórtico moderno bordea el lateral hasta una pila que sirve de señal donde colocarse a obtener la mejor panorámica de los campos que rodean el pueblo, y por donde podrían venir los atacantes.  Dentro admiro un templo humilde presidido por un retablo gótico acompañado de un crucifijo muy bien iluminado. Me de…

El perdón de los pecados

Saber reconocer nuestros errores nos ayuda a mejorar. Pero la culpabilidad pesa demasiado cuando a pesar del "lo siento" "quiero arreglarlo" "ha sido culpa mía", no terminas de abandonar ese sentimiento que ahoga. 
Tengo una amiga (muy valiosa por cierto) que dice que la culpa es fruto de la tradición judeocristiana que hace que nos mortifiquemos cuando no obtenemos el perdón. Porque si hemos pedido perdón pero seguimos sintiéndonos culpables es porque no nos hemos perdonado a nosotros mismos. Pero si no podemos cambiar lo que ya hemos hecho o dicho, ¿por qué nos seguimos sintiendo tan mal?.
Según Gordon y Baucon el perdón no significa tener empatía con quien nos hace daño sino que muchas veces es un acto egoísta que realizamos para protegernos a nosotros mismos de sentimientos negativos. 
Y podemos llegar a sentirnos culpables por no sentirnos culpables. Parece una paradoja pero creo que a veces pasa. Crees que deberías sentirte mal por algo, pero no ocurre…

¿Te parece correcto?

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Homo homini lupus, 'el hombre es un lobo para el hombre'. Thomas Hobbes en su obra Leviatán dijo que el estado natural del hombre es la lucha continua contra su prójimo. Por su naturaleza el ser humano se enfrenta contra su igual en un estado de caos que puede acarrear la aniquilación social.  El contrato social se presenta entonces como el método para conseguir la paz. Establecer unos deberes sociales que el hombre acepta a pesar de renunciar a parte de su libertad. Así se justifica la existencia de normas sociales, religiosas y jurídicas que indican los límites en la libertad del ser humano. Esas normas disponen qué es lo correcto, aunque a veces lo difícil no es hacer lo correcto sino saber qué es.
Lo correcto, lo "correctísimo", no establece lo que sucederá en determinadas circunstancias sino lo que debe ser cumplido, la conducta esperada. Cuando no actuamos según esa norma moral, la sanción que se desprende es el remordimiento, porque en nuestro interior, sabemos …