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¿Qué gano olvidando?

Recordar es volver a pasar por el corazón. Re (de nuevo) y cordis (corazón). 
¿Por qué recordamos? Cada día, los pequeños detalles nos evocan momentos del pasado, que a veces son buenos y otras no tanto. El 'colacao' de las mañanas, los besos de mariposa, taparse hasta las orejas, pompas en el aire que explotan por sorpresa... 
La Revista Nature Neurosciencie publicó un artículo que decía que el recuerdo de algo concreto provoca el olvido de un recuerdo similar pero negativo, como si el hecho de recordar tuviera un doble sentido. Recordar y olvidar al mismo tiempo. 
Pero hay recuerdos que siguen tatuados en la piel y quizá sea mejor aceptar que aunque uno ponga todo de su parte para poder dormir, esos recuerdos volverán a aparecer una y otra vez perturbando el descanso. Sin embargo, a pesar del miedo queremos seguir construyendo recuerdos porque es a lo único que  podremos recurrir cuando falten latidos. 
Y da igual que tengamos que volver a escribir nuestra historia desde cero, d…

Una mala decisión

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Puedes dejar que las hojas de una margarita decidan tu destino (sí o no, sí o no, sí o no) o puedes tomar una decisión irracional y dejar que sea esta la que suponga un punto de inflexión en el  futuro. 


La clave es decidir si estás lo suficientemente harto de esta historia y quieres ser tú el que comience a producir los cambios. Ahora escucha: "son las decisiones emocionales tomadas en los momentos más críticos, las marcarán el curso de tu destino".
Puedes esperar a que la margarita diga no y coger otra con la esperanza de que diga sí, o puedes coger la vida entre tus manos y exprimirla al máximo con la única limitación que tú te impongas. 
¡Y qué semana tan larga nos espera!
@Ohihane

Dejar la felicidad en manos de otro

Mi felicidad está en manos de una persona que, antes cada mes y ahora cada 15 días, decide si sonreiré o no. 
No dice la palabra maldita, cáncer, él dice "la enfermedad". En un tono pausado, con la mirada clavada en la mía, dejando el ordenador a un lado y cruzando una mano sobre la otra comenta cómo transcurrirá el próximo medio mes. Puede que diga que la enfermedad ha viajado a otras partes del cuerpo o que está parada. La espera en la puerta de su consulta es un bailoteo de pies nerviosos solamente interrumpido por el paso travieso de una enfermera, Lourdes, que con una sonrisa y unos caramelos hace más dulce la espera. 
Esta persona es Fernando. Siempre observo sus manos, al fin y al cabo en ellas está la esperanza de muchos. Sus frases son una composición, puede que aprendida, de cómo esquivar la palabra muerte. Inclinado hacia adelante siempre espera una pregunta, pero las preguntas solamente aparecen cuando la puerta de su consulta se cierra tras mi espalda. Además segu…

La cara de la RCP

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Peter Safar fue un médico anestesiólogo austriaco considerado el padre de la reanimación cardiopulmonar, comúnmente conocida como la ventilación "boca boca". En los años 50 del siglo XX estableció el protocolo ABC de la reanimación que supuso poner en manos de todos la posibilidad de salvar una vida.  Su propósito era que todo el mundo conociera esta técnica y por ello se puso en contacto con Asmund Leardal. Asmund había salvado la vida de su hijo años atrás realizándole las maniobras de boca boca de Safar por eso, cuando éste le pidió ayuda no dudó en aceptar. Laerdal, juguetero noruego, fue quien fabricó los primeros muñecos de plástico de tamaño natural utilizados para impartir las primeras lecciones de RCP.  Este muñeco tenía que tener un aspecto real y por ello pensó que debía ponerle una cara y que además fuera de mujer. Esta idea le llevó al recuerdo de una máscara que colgaba en la pared de casa de sus abuelos, la Inconnue del Sena. La historia de esta imagen era un en…

La oración del ateo

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Oye mi ruego Tú, Dios que no existes,
y en tu nada recoge estas mis quejas,
Tú que a los pobres hombres nunca dejas
sin consuelo de engaño. No resistes

a nuestro ruego y nuestro anhelo vistes.
Cuando Tú de mi mente más te alejas,
más recuerdo las plácidas consejas
con que mi ama endulzóme noches tristes.

¡Qué grande eres, mi Dios! Eres tan grande
que no eres sino Idea; es muy angosta
la realidad por mucho que se expande

para abarcarte. Sufro yo a tu costa,
Dios no existente, pues si Tú existieras
existiría yo también de veras.
La oración del ateo  Miguel de Unamuno  
Miguel de Unamuno fue un escritor y filósofo bilbaíno perteneciente a la famosa generación del 98. Vivió mucho tiempo obsesionado con la muerte porque se resistía a pensar que cuando ésta sobreviniera su conciencia muriese. Esta sensación de abandonarse a la muerte la asemejaba al llanto de un niño cuando llora en su cuna en medio de las tinieblas de la noche. Durante su vida pensó en miles de argumentos raciona…

Te echo de menos

¿Cómo se puede echar de menos a quien todavía no se ha ido? El vacío que se siente cuando alguien sale de nuestra vida no es proporcional al tiempo que estuvo con nosotros, sino a la cantidad de recuerdos que nos unen a ella. Quizá tampoco sea la cantidad, sino la añoranza que se siente de un momento especial. 

El hueco que queda dentro ante la ausencia de una persona es el reflejo de mi tan temida soledad. Y es cierto que a veces nos empeñamos en vivir todos estos procesos como negativos y dolorosos cuando en realidad son etapas que nos proporcionan un aprendizaje de valor incalculable.

Cuando miramos al pasado creemos reconocernos como personas felices, pero quizá no lo fuimos nunca y toda esa maraña de recuerdos no sean más que fantasía. A veces es eso lo que echamos de menos, la imagen distorsionada de nosotros mismos en el ayer. Pero te ves en la comparativa de dos fotografías familiares, y no reconoces a aquella persona de la Navidad de 2008. Ya no queda nada.

Otras veces se echa d…

El peor cumpleaños de mi vida

"Es el peor cumpleaños de mi vida". Estas palabras en la boca de un niño hicieron que mi corazón se arrugara y mi mente intentara viajar al peor cumpleaños de mi vida. Seguramente el peor y el mejor, porque el mayor regalo que me pudieron hacer ese día fue la clave para hacerle quiebros a la muerte, un saco con valor para mirarla de frente y un consejo que todos los días recuerdo "deja de hablar de tu mala suerte". 
Consolar a un niño es fácil cuando tienes los besos y los abrazos de oferta y la boca llena de promesas. Pero, ¿cómo consuelas a quien sabe que será el peor cumpleaños de su vida y no llora por ello? A quien no pude prometerle el mejor de los regalos o el mejor de los viajes le juré que cada día que pasáramos juntos sería el mejor día de nuestra vida, sin palabras, arrinconando la desesperación.
Quisiera ser una niña con la única preocupación de haber discutido con mi padre la noche de mi cumpleaños y creer que será el peor día de mi vida. Y que alguien v…