Entradas

Los propósitos

Imagen
Es tiempo de propósitos, tiempo de objetivos distorsionados. 
Todos, o casi todos, tenemos un objetivo, un plan que queremos realizar, algo que traerá como consecuencia la tan ansiada felicidad, una lista infinita en un pequeño papel.
Pero para poder poner claridad a nuestro pensamiento es importante saber identificar nuestro Ikigai, es decir, nuestra razón de vivir.  Tener la respuesta, saber por qué el mundo nos necesita nos permite darle un sentido a nuestra vida, avanzar hacia la autorealización. 
A veces pienso que vivir para los demás puede que alargue la búsqueda del sentido de nuestra propia existencia porque en realidad, Ikigai es lo que nos permite desear que llegue el futuro, es conectar con nosotros mismos, es descubrir lo que nos hace levantarnos cada mañana. 
Encontrar nuestro Ikigai no es fácil, nos tenemos que concentrar en pensar en nuestras pasiones, nuestra misión en el mundo e incluso nuestra vocación. Y de la repuesta a preguntas como ¿En qué soy bueno? ¿En qué gano di…

Ojos de luna llena

Imagen
Cuenta una leyenda que existieron unos hombres de piel clara y ojos como la luna que habitaron al sur de California. Huyeron del sol y crearon una ciudad bajo sus pies, Cahokia, la llamaron. Una ciudad de pirámides y túmulos pero con túneles donde poder vivir de espaldas al sol, una ciudad oscura donde la noche era más larga. Ojos de luna llena, grandes y entusiastas, de esos que esconden atardeceres sobre ruedas y viajes en globo entre nubes de algodón. 

Esta historia ha pasado de generación en generación entre los indios Cherokee pero nadie sabe a ciencia cierta quiénes eran esos hombres misteriosos que escondían sus ojos para no ser descubiertos. 

Qué miedo poder perderse en ellos mientras se hace un "Ich bring dir's" (yo te lo traigo).  Porque cuando hagamos un brindis [1], lo debes hacer mirándome a los ojos y chocando las copas para que los vinos se mezclen y tengas la confianza de que no hay veneno. 

Y mirar la luna llena mientras pienso que alguien me mira...

👊

@Ohih…

El experimento Tuskegee

Imagen
El Informe Belmont fue el primer documento que unificó los principios éticos que debían regir ante cualquier experimento médico que se fuera a realizar con seres humanos. Los tres principios éticos que desarrolló este documentos fueron: el respecto a las personas teniendo en cuenta su consentimiento para ser sujeto de investigación, el principio de beneficencia que obliga a que la investigación busque beneficios para las personas y el principio de justicia que implica que los procedimientos que se usen sean razonables teniendo en cuenta el costo-beneficio. 
Este documento tan importante fue publicado en 1978 y supuso una revolución. Como pasa con todas las normas, hay que indagar en el por qué se decidió hacer un documento así.  
Al terminar los Juicios de Nuremberg, todo el mundo supo que el III Reich había promovido y potenciado que se realizaran experimentos médicos con humanos sin que estos dieran su consentimiento. La humanidad quedó horrorizada al conocer con detalle el tipo de pr…

Mi enfermedad, mi decisión

Mi propia autonomía, como persona que pisa este mundo, implica un derecho irrenunciable que me otorga la potestad de poder decidir sobre lo que creo que es mejor para mí o lo que no lo es. 
Mi enfermedad, mi decisión. Durante toda mi vida he sido yo quien ha decidido las pequeñas cosas de lo cotidiano, qué comer, hacer deporte o no, fumar o no, con quien vivir, a quién amar o a quién olvidar, dónde vivir... pero al final de esta, al final de la vida, hay quien me dice qué es lo que tengo que hacer, opina sobre lo que es mejor para mí. Lo que es mejor para mí... ¿quién lo sabe si no lo sé ni yo mismo? Al final de mi vida, espero estar rodeado de los mejores profesionales médicos y enfermeros, no los mejores en su campo, sino personas que comprendan quien soy, personas que comprendan que la muerte no es haber perdido una batalla, que sepan que la muerte es parte de la vida y que me hagan pasar por este trance con la misma dignidad con la que he intentado vivir.
No quiero que quien dice qu…

El Barco Cabo Machichaco

Imagen
Paseo por las calles de Santander entre árboles de la esperanza y pensamientos que me llevan a recuerdos dolorosos que intento clasificar en mi mente sin dejar que la niña que llevo dentro patalee ante tan persistente sentimiento de rabia. 
Una ciudad curiosa, en realidad dos ciudades en una. Una colina que escala a un barrio obrero con calles desordenadas y un perfecto horizonte bañado en el mar que mira hacia palacios señoriales que recuerdan que una vez Santander tuvo un puerto marítimo que trajo riqueza a sus gentes. 
Es en este mes, noviembre, cuando la ciudad recuerda la mayor catástrofe civil ocurrida en España en el siglo XIX.  Un vapor con nombre "Cabo de Machichaco" atracó en el puerto de Santander en un viaje rumbo a Sevilla. No había atracado en Bilbao debido a los rumores de cólera en la ciudad, así que la mala fortuna quiso que fuera en la capital cántabra donde la historia escribiera un capítulo. Al mediodía se inició un incendio en el barco que hizo que la trip…

Mi entalpía personal

Imagen
Quien me hizo descubrir mi entropía personal no esperaba que acabara escribiendo sobre mi entalpía personal y menos que ésta fuera positiva. 
Nuestro pequeño sistema se puede mantener durante años en un estado de calma que hace todo funcione sin que tengamos que gastar mucha energía para mantenerlo en esa falsa paz. Pero llega el momento en el que el entorno ejerce sobre nosotros una presión tan grande que se comienzan a producir variaciones en nuestra energía y el resultado final puede ser: ganar o perder.  En mi caso, el resultado es, entalpía positiva, una ganancia de energía tan elegante y alucinante que puedo imaginar mi cuerpo elevándose por encima del suelo. Al principio, justo después del estrés, no pude apenas darme cuenta de lo que había ganado, pero sí, he sido capaz de ganar energía, conocimientos... y ahora soy mucho más.... mucho más, solamente eso. 
Mi padre siempre me decía que la vida era más que cuatro lágrimas por quien ni siquiera saborea cuán saladas son, que es un p…

Mi mundo de elefantes

Imagen
¡Quien pudiera navegar entre las nubes para tenerte más cerca! Qué difícil es arrancar de mis entrañas emociones que me paralizan, qué difícil es olvidar sensaciones, olores, aprendizajes... Pero ¿las quiero olvidar? Mejor sería poder almacenarlo en una caja que solamente se pudiera abrir cuando uno estuviese preparado. Pero hay cosas que no se pueden meter en cajas, hay recuerdos que hay que volver a masticar una y otra vez para no tener la agobiante sensación de que podrías olvidarlos. 
Encontrarse de frente con el miedo al vacío es tortuoso sobre todo cuando la batalla es cotidiana. Y empeñarse en disfrazarse de una guerrera poderosa comienza a ser extenuante cuando ni siquiera se tienen armas para luchar. 
Mi padre me contó que una tradición hinduista dice que los elefantes cogen el agua del inframundo y después la rocían mientras tejen las nubes. Qué historia más bonita para recordar, recordar cada día rodeada de elefantes. Elefantes guerreros y de la buena suerte, que en algún paí…

Alma siamesa

Imagen
A veces el cosmos te regala un alma siamesa, una persona que camina pegado a ti sin que puedas verla y que comparte contigo las mismas distorsiones, los mismos miedos, las mismas ansias, la misma pasión. Puede que ese encuentro sea fugaz y como lo sabes, intentas retenerlo como quien lee apresuradamente un capítulo más de un libro que quiere devorar. 
Seguramente fue tan efímero que ni siquiera dio tiempo a que vuestros demonios se entendieran o quizá un encuentro suspendido en el aire no permitió que los ojos hablasen. Una noche alargada con miedo a dormir sabiendo que este no es tiempo para los soñadores. 
Y otra vez pensar en el destino [post antiguo ¿Y si todo estuviera escrito?], otra vez pensar que el fin de todo estaba escrito incluso cuando nace.

Solo te doy un consejo: si alguien está apuntando al cielo, no seas tonto y no mires el dedo. Acepta que esta vida es un ensayo para una obra que jamás se estrenará, puedes equivocarte, se te permite. 

@Ohihane

Mi baile maorí

Imagen
En las islas del Pacífico Sur hay un grupo de etnias repartidas por un montón de islas que nadie recuerda que existen. Polinesia, polis nesos, muchas islas. 
Lo que nos contó el capitán Cook (navegante, explorador y cartógrafo británico del siglo XVIII) tras sus viajes al otro lado del mundo fue que las tribus que allí habitaban bailaban con gestos amenazantes antes de la batalla. El Haka. Cuenta la leyenda que este baile maorí tiene su origen en el dios Ra quien tenía dos esposas, "la esencia del verano" y "esencia del invierno". Al yacer con la del verano tuvo un hijo, Tanerore, quien al sacudirse al nacer llenó sus tierras de luz de verano.  A pesar de que hoy me contaras una historia de aeropuerto me gusta más la que cuenta que fueron las mujeres maoríes las que hicieron este ritual por primera vez cuando acudieron en busca de un hombre acusado de matar una ballena y del que solamente sabían que tenía una espantosa dentadura. Con su baile exagerado pretendían que…

Qué difícil dar tantas vueltas

Imagen
¿Te acuerdas? ¿Te acuerdas cuando girábamos una y otra vez? No tenía miedo porque sabía que no me soltarías. Hay veces que no puedo recordarlo y me siento perdida, girando sin control, sola ante una vida que no entiendo, una vida a la que intento dar un portazo, pero no puedo.  Tengo miedo a olvidar todo. Tengo miedo a no recordar cuál era camino a casa.
Por mucho que quiera quedarme agazapada bajos las sábanas, el mundo sigue ahí fuera, esperando a que yo le dé un mordisco. Y seguro que juntas se lo daremos. Valiente descerebrada, siempre arrancas de mí una carcajada traicionera bañada en vino blanco. Porque sé que no habrá reproches por tu parte, porque sé que si me miras me ves a pesar de que el agua me esté cubriendo. Vamos a contar que hemos aprendido a caminar por este mundo aunque gire tan deprisa que queremos precipitarnos. 
Tan amargo ha sido el último trago que ni siquiera sé si tengo fuerza para no abrazarme a la tristeza, pero creo que por una vez voy a intentar ser valiente,…